Posesión.

Estás de nuevo hablándome, y esta vez tengo la certeza de tu voz, la cadencia de tus palabras son las mismas de años de sabiduría a golpe de tiempo. Me muestras tus heridas en carne viva, tu piel marcada por la vida resulta tan familiar entre mis dedos. Puedo recorrer tu figura, envolverte entre la incertidumbre, el alivio, la tristeza y la alegría que permanecen en mi corazón de niña, puedo entregarte a la mujer que soy ahora, saciar tu sed, darte la bienvenida con mi mirada, estás en casa, en mi seno, entre mis manos y mi fuego. Mis ganas y tus ganas no dejan tiempo para después, haremos el amor con palabras para arder en el más dulce de los silencios al sentirnos llenos del placer sin descaro, sin timidez, murmurando en tus labios, sin deshacer el beso eterno, sin romper este lazo...
Tuya amor, tan tuya.

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