Domingo.

Música cerca, susurrada en mi oído,
Cuentos perdidos y miles de historias sueltas.
Caen las horas al abismo de este domingo inquieto, se muere porque ya no puede más, y vos vagando lejos, tan lejos donde no te puedo alcanzar.
Las horas prestadas para llenar nuestra soledad yacen desperdiciadas colgadas en la ventana, tienen perdida la mirada en el horizonte lleno de errores, y se ríen para no llorar.
Tal vez mi voz se enrede con el viento y te encuentren, tal vez se ahoguen en el mar en un triste intento de salvar lo poco que queda, nuestros sueños y demás.

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