Fin de semana.

Que bien caben las risas, tan de fiesta, amor de fin de semana, lucha interna entre el magnetismo que posees y la razón sin convicción entre asuntos morales y religión.
Sos un pecado andante, ojos negros como carbón,  una chispa a los míos tan comunes al sol.
Sos como queres ser, tan tuyo dueño y señor del beso más perverso, del sabor agridulce, caricia infiel, manos que mienten sin prometer un después.
Un día a la vez pronuncian tus labios, rompen con toda la intención y la elegancia de la arrogancia inherente a tu alma, traidor de espadas, de sueños frustrados , el mutilador de alas y esperanzas ¿cómo guardarte rencor? Todo tú advertía la desolación que llega pasada la tormenta.
Nos queda nada más que el inventario de sentimientos rotos y sin control, nada es nuevo ni tan frío, amor sin amor.

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