Remembranza.

Hasta aquí llego nuestro viaje, querido, que buenos tiempos  se nos escapan entre el vapor de la tetera, el fuego poco a poco deja de arder, la madera de nuestros asientos cruje, hay tanto silencio, no hay palabras que decir, hoy es nuestro fin.

Te recordaré siempre.

Es difícil no pensar en lo que pudo ser,
Si eres como yo te encontrarás formulando una serie de posibilidades, tejiendo sueños en las nubes. 

Aquí estoy, de nuevo pensandote, repasando libros viejos, escuchando el silencio infinito que se convirtió en nuestro lenguaje, no diré nada para no tocarte, aunque deseo mucho tocarte.

Anhelo todo lo que no tuvimos, quizá este siendo muy dramática,  pero nunca he intentado fingir contigo, me conoces, desde lejos,  desde siempre y se que pasara el tiempo sin borrar mi huella en lo que fue tu destino, hermosa casualidad que se da cada cuanto, en unos siglos.

Me sonrío y creo verte, te hablo constantemente, entre murmullos, desde el corazón incanzable de recuerdos, enfermo de un amor que puede que sea eterno aunque estemos obligados a no ser.

Y éste es nuestro limbo, nuestra historia sin principio ni final, infinito mar que va más allá de nuestras tierras, horizonte que nunca alcanzamos a mirar.




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