Indiferencia.

 No se bien lo que espero,

ni si llegará, y si llega,
¿Se quedará?, estoy en un estado consciente de la falta de algo, de alguien a quien abrazar.
Siento en el pecho el peso de abruptas despedidas y el eco de una voz que no alcanzo a escuchar.
Vive en mí la paradoja eterna entre lo que pienso y siento, entre lo que debo y lo que anhelo.
Lo tierno en mis entrañas se esconde, no alcanzo la luz y me consumo en la noche y su eterna oscuridad.
Vivo, por vivir, respiro aunque olvidé como sonreír.
Te amo y no, como un grito ahogado  a penas se oye mi patética voz que se rompe al filo de la indeferencia de este amor.






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