Rabia.

 La siento crecer en mi estómago y calentar mi pecho, la siento expandirse por mi espina dorsal y de ahí por todo mi cuerpo, energía natural en su punto présta a incendiar lo que toque. 

No me pidas contenerme, ni siquiera me provoques, mi lado dulce no lo quieres y mi lado amargo aún no lo conoces.

¿Quién eres tú para fingir olvidos, quién eres tú para reclamar lo que no has vivido, quién te dió el derecho de invadir mis sentidos?, tu voz no la oigo, tu tez ya no veo solo quiero arrancar con mis uñas los restos de tus huellas en mi cuerpo.

Te odio y miento, me odio y me entristezco, no hay nada para mí aquí solo el primitivo deseo de acabar con la falasia de un nosotros eternos en el tiempo, lo que nunca ha sido no será jamás.

Comentarios

Entradas populares