Otra vez.
Estoy en silencio, solo escucho el latido acelerado de mi propio corazón, siento miedo,
Los mil y un demonios que me acechan huelen la debilidad que viene como nube negra formándose en mi cabeza.
Mi mente es un desastre ahora y las voces regresan, tengo miedo, otra vez de lo que anhelan.
Me aprieto a mi misma en un abrazo que no consuela, me hiero, me susurro y las lágrimas corren por su cuenta.
Me duele, el simple hecho de respirar, me duele la agonía de luchar contra el invisible enemigo llamado soledad.
Temo el abandono inminente de mis sueños y viejas sonrisas que, como la nada, se han evaporado para no volver más.
Estoy entregándome al infierno, al hielo profundo de indiferencia que quema, huelo la podredumbre de lo que fue mi humanidad, tan simple, tan triste sin sueños y sin nada de más.
Los mil y un demonios que me acechan huelen la debilidad que viene como nube negra formándose en mi cabeza.
Mi mente es un desastre ahora y las voces regresan, tengo miedo, otra vez de lo que anhelan.
Me aprieto a mi misma en un abrazo que no consuela, me hiero, me susurro y las lágrimas corren por su cuenta.
Me duele, el simple hecho de respirar, me duele la agonía de luchar contra el invisible enemigo llamado soledad.
Temo el abandono inminente de mis sueños y viejas sonrisas que, como la nada, se han evaporado para no volver más.
Estoy entregándome al infierno, al hielo profundo de indiferencia que quema, huelo la podredumbre de lo que fue mi humanidad, tan simple, tan triste sin sueños y sin nada de más.
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