Una noche, mientras llovía.

Descubres en el silencio los pedazos dispersos de aquel corazón, la lluvia espesa inunda el hueco que quedó, duele como todo y  los viejos violines  traen a la memoria un tiempo un poco más feliz, pero el cuerpo desprovisto del alma que lo habitó no se conmueve, ¡y cómo llueve aquí!, el artífice de los sueños se fue con la corriente, sucio y enfermo de desamor se largó una noche como la de hoy el miedo tiritaba en sus labios, lo vi yo por última vez cuando arrastrado por negras mariposas me vió él por última vez.

Comentarios

Entradas populares