Bendita Tierra.

Ojalá me habitara algo más que la furia y el desconsuelo, veo a pedazos caerse el cielo, mi paz y los sueños en los que creí alcanzar el cielo. Mi paraiso terrenal, desvencijado, desprovisto de amor solo busca arder en las manos de su propia gente que llenos del odio heredado creen que a fuerza de golpes se forjan los años, y si doy amor espero no ser en vano, a pesar del dolor yo aún quiero llamarte hermano. Abrazar esta tierra que me vió nacer, a la falda de sus volcanes, en sus ríos de leche y miel.

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