Patrones aprendidos.

Siento que no puedo esperar nada más de tí,
¿Cómo podría?, si al intentar romper la burbuja de tu ego terminaba destrozada muy por debajo del suelo. En tu presencia me negué hasta desaparecer, y cada vez el destino me enseñaba que del amor debía conocer solo su lado cruel.
Ahora, finges dormir al otro lado de la cama, sin apenas rozar el aire que respiro, me ahogo con las lágrimas que luchan por caer, debo ser valiente y decir ¡no más!, mi voz se esconde y huye cantando por los montes lejanos y ajenos a esta ciudad.
De él aprendí el abandono y el chantaje, en ti cada vez y tanto recuerdo la lección.
Dura es la cadena que arrastro, fuerte es esta maldición.

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