A distancia.

Suspendidos en el tiempo,
ahí están los viejos versos, en los que tácitamente me plasmabas, alma solitaria, frágil agonía que buscaba el fin entre tus dedos, debo admitir, que de vez en cuando la vida me empuja aquí, tras tus letras, el tiempo no pasa, mi mirada congelada entre poemas que a otros no significan nada, para mi, lo es todo, la voz interna de nuestra crisálida, amor eterno, amor de dos a la distancia.

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