Segundo a segundo.
A veces no entiendo, ¿a dónde va el tiempo, por qué tiene tanta prisa al pasarnos? Segundo a segundo nos va sucediendo la vida, los sueños hechos pedazos, tiritas de luz y oscuridad. Así somos, es lo que somos, seres mortales alimentando el infinito espacio, en la Soledad del universo, mortales que a penas tuvieron tiempo para nacer.
La muerte acecha, lo sé y los granos en este reloj de arena caen a tropel, ya nada nos espera, vivimos y morimos sin saberlo, sin sentirlo, como un sueño profundo y debajo el temor de conocernos frágiles formas, medio humanas y medio perdidas entre tanto andar corriendo tras el tiempo que simplemente se nos va.
La muerte acecha, lo sé y los granos en este reloj de arena caen a tropel, ya nada nos espera, vivimos y morimos sin saberlo, sin sentirlo, como un sueño profundo y debajo el temor de conocernos frágiles formas, medio humanas y medio perdidas entre tanto andar corriendo tras el tiempo que simplemente se nos va.
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