Todo.
Lo supe creo que desde siempre, desde el primer instante en el que nuestros mundos colisionaron, pasión extraña, silenciosa, nadie se dio cuenta del murmullo que vibraba en nuestra piel. Ansiando más me abandoné, entre discursos y sonrisas pura embriaguez de sueños y lo supe, no quería soltarte, y aún hoy te sigo con la misma intensidad, buscando el roce de tu ser , rogando a las estrellas para no desfallecer, pensando en tus silencios que lo dicen todo y hacen eco al fondo de mi mente y mi corazón pues los llenas a plenitud y por extraño que parezca haces que haya esperanza, Alma torturada, permíteme sentir esperanza, aquella como fuego que arrasa el dolor y los miedos y renuévame. Todo aquí, toda yo, todo vos y un nosotros que se dibuja tímidamente entre las manecillas del reloj.
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