Los tristes.
Los tristes nos reunimos al fin, e hicimos un círculo inhalando toda la alegría que se podía y dejando escapar las lágrimas para que luego abundaran esas risas que creíamos benditas, casi un imposible en nuestra cotidianidad, los tristes inhalamos tanto amor que de pronto, hartos de satisfacción, estallamos a una sola voz y el canto fue entre dulce y amargo, entre inolvidable y efímero, contagioso derroche, ¡la mejor de nuestras noches! y así los tristes dejamos de ser tristes y ahora nos confundimos en la felicidad de todos los demás y nuestras lágrimas se volvieron carcajadas que aplacan toda soledad.
Los tristes que ya no están tristes se abrazan en medio de este carrusel que gira, el tiempo eterno nos ha debido perdonar, y los tristes sin tristeza no viven el pasado, lo recuerdan con felicidad.
Los tristes que ya no están tristes se abrazan en medio de este carrusel que gira, el tiempo eterno nos ha debido perdonar, y los tristes sin tristeza no viven el pasado, lo recuerdan con felicidad.
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