Son estas mis manos.
Creo que mis manos nunca se verán bonitas, ni dejarán de doler, quizá con los días te acostumbres a ver el dolor de un apretón de manos en mi rostro, del calor que parece nunca desaparecer, nunca llevan adornos y a veces ven lo que no se puede ver. Pero estas manos no son bonitas, no llevan esmalte, y apenas puedes ver vestigios de uñas que no se dejan crecer, tienen fuerza, contra dolor, contra calor, contra frío, tienen voluntad contra lágrimas, contra golpes del destino y siempre se aferran a lo imposible, a lo que se cree perdido.
Estas son mis manos, pequeñas que no se rinden, que pintan sonrisas en medio del llanto, estas mismas manos que suplican, que exploran y que gritan un poco más siempre un poco más no serán dignas de catálogo, no habrá quien pague los daños, a cambio serán la sabiduría de lo inexplorado, del no me rindo a pesar de los años.
Estas son mis manos, pequeñas que no se rinden, que pintan sonrisas en medio del llanto, estas mismas manos que suplican, que exploran y que gritan un poco más siempre un poco más no serán dignas de catálogo, no habrá quien pague los daños, a cambio serán la sabiduría de lo inexplorado, del no me rindo a pesar de los años.
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