Destino.
Probablemente exista el destino, sería fácil rendirse a ese simple hecho, dejar de buscar casualidades y aceptar tu existencia, justificar lo que he sentido, dar rienda suelta al calor y buscar en tus ojos el brillo perdido, traerte de vuelta aquí, invocar tu nombre, abrazarte a mí, donde perteneces, donde soy tuya y somos dos, tan real como respirar.
Aceptar lo que el corazón ya sabe, y sentir el calor de tus dedos, llamarte destino, fingir la casualidad de nuestros momentos, amor, amarte hasta el fin de los tiempos porque es aquí donde te quiero, donde existes y existo solo para ti, en alma y cuerpo.
Aceptar lo que el corazón ya sabe, y sentir el calor de tus dedos, llamarte destino, fingir la casualidad de nuestros momentos, amor, amarte hasta el fin de los tiempos porque es aquí donde te quiero, donde existes y existo solo para ti, en alma y cuerpo.
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