Primera Declaración.

Creí que ya no existían,
Que se habían esfumado.
Que no las sentiría otra vez,
Mariposas,  y como las odio,
Y como me conmueve
La sutileza del aleteo dentro de mi ser.

Soy una grano de arena en esta inmensa playa, insignificante, como la nada...
Pálida, deseando entender por qué callas, cuando entre lineas me hablas de una realidad que no termino  de comprender.

Me arrastras a tu mundo, te instalas en mi mente, vívida imagen de ti, tan clara como un amanecer después de la lluvia y cuando creo que soy tuya, vienen las dudas, me arrastran y desnudan a merced de mis miedos.

Mi jaula es tu silencio, tus labios sellados de misterios, los míos al borde de un te quiero suicida que se muere antes de nacer.

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