Palabras, palabras.
Las palabras ya no corresponden a mis sentimientos, ya no existen sílabas que den sentido a lo que pienso. Las veo ahí, en el diccionario de la vida, pero las palabras hoy son mis enemigas. Se apagan en mi garganta, se escurren entre mis dedos, profanando los rincones de mis deseos.
Ya no tengo palabras para describir el estado de ánimo, nada me define el golpe de los años.
Mientras no dejo de pensar en cuanto te extraño, pero sigo sin decir, sin poder encontrar
el eco que lo resume todo, que resuena en el vacío del corazón relegado al tiempo, condenado al desamor. El adiós pesa tanto hoy y los sueños rotos forman un torbellino a mi alrededor, y entre tanto y poco verso no veo tus ojos tristes, no escucho el dulce veneno de tu voz, te fuiste un día envuelto en lágrimas y letras, te fuiste y perdí el control, sílaba a sílaba, vocal tras vocal, se han ido más allá,
y me dejas sin palabras para reclamar, el silencio lo invade todo y se aloja en mi interior, bella y dulce soledad y ahora lo defines todo, en tu eterno cantar.
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